Sin duda, La Última Noche puede presumir de ser la mejor película del prolífico y casi siempre polémico Spike Lee, director que siempre ofrece obras de gran factura técnica.
Este nuevo film del reputado director se podría calificar como de homenaje a la ciudad de Nueva York, recordemos que es la ciudad que sufrió el horrible atentado de las torres gemelas, tal vez por eso la cinta respira un cierto aire a patriotismo, pero algo totalmente pasable si lo comparamos con otros films, que acaban resultando casi siempre infumables.
Spike es un tipo listo, con talento y con una fuerte personalidad, tres cualidades que supo transmitir al film, toda la cinta lleva el inconfundible sello del director, su ágil dirección y su virtuoso montaje así lo corroboran. Una cinta técnicamente intachable, aunque lo realmente interesante, es que le acompaña una historia que encaja perfectamente con su particular visión del mundo, un film muy personal, donde Spike puede mostrar todo lo que siente a través de un personaje hundido, que lo a perdido todo, que ya no le importa nada, en definitiva un perfecto vehículo para transmitir sus inquietudes sociales.
La historia de un hombre que pasa sus últimas horas en libertad, pues dentro de 24 horas será encarcelado, así que en su último día, decide poner en orden su vida, su deseo es despedirse de la gente que más le importa, y de esta manera quedar en paz con su pasado, pues difícilmente podrá salir de la cárcel. La cinta no cuenta mucho más, de hecho, creo que es bastante simple, pero el guión posee una fuerza y una intensidad que es sorprendente, los diálogos son reveladores, tal vez bastos, pero reales y crudos como la vida misma, se nota que el guionista (el mismo Spike) conoce el mundo de la calle, y se a impregnado del mal rollo y de toda la miseria que rodea a los camellos como Monty (Edward Norton).
La puntilla que culmina un film redondo, lo aporta el ambicioso final, donde el director es capaz de poner los pelos de punta al espectador, su crudeza y el conseguido toque trágico, da solidez y credibilidad a un maravilloso film, un desenlace que realmente hace que esta cinta sea algo especial.
Edward Norton deleita al espectador con un recital interpretativo, un personaje que describiría como de poético, y es que Edward encarna a un individuo trágico, que esta a punto de decir adiós a la libertad y a sus sueños, en definitiva se le va el tren de la vida, y aun así, todavía tiene la fuerza, la serenidad y la voluntad, de saber que lo mejor que puede hacer es quedar en paz con su pasado. En fin un personaje enfadado con el mundo, porque el mundo le ha tratado mal, pero con la suficiente lucidez para tomar la mejor decisión, como último intento de liberación.
En resumen, una cinta que quita el aliento, desgarradora, con mucha fuerza, sobre un personaje en busca de la redención. Un film que ilustra con eficacia la particular visión de Spike, que gracias a dios, trabaja en un film de gran calado social y a la vez de una profundidad envidiable, un equilibrio perfecto, que conforma su mejor trabajo hasta la fecha.
NOTA: 8,4
Tras mi crítica, me gustaría despedirme con la secuencia más impactante de toda la película, una muestra de como se las gasta el bueno de Spike, simplemente impresionante.



